La Contrarrevolucionaria

Ama Adhe es una miembro apreciada dentro de la comunidad de refugiados tibetanos. En tibetano Ama es "madre". Antes de su vida en el exilio, fue testigo de la ocupación inicial del Este de Tíbet por parte del Ejército de Liberación Popular de China y pasó 27 años como prisionera política sobreviviendo a frecuentes violaciones, torturas e inanición, durante los periodos del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Mientras estuvo encarcelada, le fue negado el contacto con sus dos hijos. A la edad de 85 años, diariamente camina al templo local creyendo que su vida se salvó con el único propósito de contar su historia en nombre de los millones de personas que no sobrevivieron.